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LA VIDA TRAS EL COLAPSO: Un mundo hecho pedazos

Tal vez no tenéis muy claro cómo es la vida diaria en el Mundo Tras el Colapso. Ésta es una guía aplicable a cada Cultura de la Devastación. Empezamos con la Cultura CARROÑERA (la mayoritaria):

Calidad de Vida. El nivel tecnológico es, en cuanto al nivel de vida, propio de la era pre-industrial. Los primeros auxilios están extendidos, al igual que la cirugía básica (la de supervivencia) y la prevención de infecciones en heridas. Hay gente con conocimientos médicos avanzados, pero los suministros de son escasos y primitivos.
La comida es mala y poco saludable, a base de ratas, cucarachas y el perro o la liebre ocasional, con algún tubérculo o hierbas para complementar la dieta. Se bebe agua, aunque es difícil encontrarla sin que esté contaminada, leche de cabra, cerveza y vino.
Las sustancias farmacéuticas se fabrican a partir de las plantas, por lo que están poco especializadas. Debido a la contaminación, las radiaciones solares y la falta de medios, la esperanza de vida está entre los 40 y 50 años, con suerte. La esterilidad es generalizada, y la población se reduce año tras año de manera acelerada. Las enfermedades aniquilan a veces a poblaciones enteras.

Tecnología. Las comunicaciones están muy restringidas; la radio es posible, pero sufre de frecuentes interferencias y no hay muchos que puedan mantenerla y desarrollarla. La transmisión de audiovisuales es desconocida, aunque algunos archivos fueron preservados y pueden utilizarse... con los reproductores adecuados. La comunicación con satélites no es posible. El transporte con vehículos de motor se mantiene, aunque el combustible es cada vez es más escaso y los coches, motos y furgonetas son grandes tesoros para las comunidades que los poseen. Además, las reparaciones y el mantenimiento que necesitan son difíciles de encontrar. Como regla general, cuanto más delicada o precisa sea una tecnología, más probable es que haya
desaparecido o quedado inútil.
Los Contadores Geiger, capaces de medir la radiación se han convertido en algo tan valioso como necesario para la supervivencia.

Armamento. El combate cuerpo a cuerpo ha recobrado importancia; las armas, sin embargo, son en muchos casos improvisadas o primitivas. Las mazas y hachas son comunes, pero las espadas son más difíciles de encontrar. En lo referente a las armas de proyectil, el arco ocupa el lugar preferente, y para las comunidades con más capacidad tecnológica, la ballesta. Las armas de fuego todavía existen pero, como los vehículos, son escasas y preciadas; un poco más abundantes son los modelos primitivos de armas de fuego de muy poca precisión. Las armaduras son toscas, basadas en el cuero y el metal y poco trabajadas.

Cultura y Sociedad. La tasa de analfabetización es altísima, los libros son trastos inútiles que nadie quiere, buenos para alimentar hogueras. Con la falta de medios de comunicación masivos, el teatro, la música en directo y otras formas de arte experimentan un nuevo auge. Un "deporte" muy extendido es el llamado "Cráneos y Cadenas", donde dos equipos luchan por la posesión de un cráneo animal con el que intentan anotar tantos, clavándolo en la estaca del campo rival.
En las duras condiciones de vida han surgido una pluralidad de cultos y manifestaciones religiosas, algunas derivadas del pasado, pero la mayoría son nuevas concepciones, algunas muy extremas, como cultos caníbales. Sin embargo, la mayor parte de la población manifiesta una supervivencia agnóstica. Hay dos corrientes que son tan polémicas como repudiadas por muchos: el culto de la Plaga (que deifica las fuerzas que acabaron con el pasado, como la radiación y las enfermedades y virus, viendo en una existencia pútrida la más alta conexión con el mundo) y la Nueva Carne (una corriente con influencias cristianas, gnósticas y orientales de estética y creencias radicales que explora los placeres y dolores de la existencia).
Los grupos sociales habituales se reducen a la familia, la banda o el clan, con estructuras jerárquicas basadas en el liderazgo carismático, la democracia directa, los conocimientos y, en menor medida, la imposición por la fuerza. Los conflictos entre los diversos grupos son numerosos, y contribuyen a la disminución de la población. Las comunidades son pequeñas, y los nacimientos son motivo de mucha alegría, aunque entre aldeas y asentamientos hay alguna comunicación, sobre todo mantenida por algunos comerciantes y el viajero ocasional.
La moda no es importante, y la gente viste con lo que encuentra, lo que tiene almacenado y lo que puede fabricar: la funcionalidad es más importante que el diseño, pero se tiende a parchear las ropas con elementos que se van encontrando. La valoración social de la persona se deriva de su utilidad para la forma de vida de un grupo, no de una ocupación concreta.

Las Fuerzas Invisibles. Los fenómenos psíquicos y la brujería son temidos por las gentes de la Devastación. También son respetados, a veces buscados, o confundidos con manifestaciones religiosas. Quienes lo comprenden consiguen poderes y formas desconocidas de afectar el mundo, pero a menudo son rechazados por los grupos sociales si de esas prácticas no se extraen beneficios claros para la mayoría.

Entorno. No hay muchas tierras fértiles, y la vegetación se ha reducido muchísimo. La desertización avanza, y los recursos escasean. Las radiaciones solares son muy peligrosas en ciertos momentos y lugares, las toxinas y radiación de las guerras endurecen aún más las condiciones de vida. Las ciudades son inhabitables, trampas mortales que sólo los locos se atreven a visitar. Los inviernos nucleares y el calentamiento global han alterado la ecología en muchos aspectos.


La Cultura TRIBAL mantiene estándares tecnológicos, culturales y de vida más bajos y próximos a las edades bárbaras, teniendo como característica común la desconfianza o desconocimiento generalizado hacia la tecnología y un retorno a la tierra y a costumbres animistas y primordiales. Los fenómenos psíquicos son muy importantes en esta Cultura, y les dota de identidad, propósito y métodos para enfrentarse a aquellos que disponen de más tecnología. Es una Cultura menos extendida que la Carroñera, pero mucho más que la Industrial.


La Cultura INDUSTRIAL suele disponer de piezas de tecnología avanzada y una actitud de preservación a través del conocimiento que poseen y de menor saqueo de las estructuras anteriores. Sus formas sociales son más parecidas a las de la época actual, y su nivel cultural mayor que el de los Carroñeros, en general compartiendo un ateísmo funcional. Prestan un mayor interés al estilo además de a la funcionalidad, y eso se refleja en su manera de vestir y de pensar, y sus armaduras tienen un aire moderno y son muy eficaces, hechas en su mayoría de aleaciones plásticas. El desarrollo de la Tecnomancia avanza lentamente por falta de recursos, y no se han obtenido los frutos esperados como sustituto para las pérdidas. Sin embargo, el número de habitantes de Cultura Industrial es reducidísimo ya que el esfuerzo de mantener las estructuras es considerable y cada vez más difícil. Muchos de estos grupos se deslizan hacia la Cultura Carroñera cuando desaparecen sus técnicos o sus recursos y no encuentran sustitutos.

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