Lo Que Queda: La Devastación.
El mundo ha cambiado. Dicen algunos que "se ha movido". En cualquier caso, el sueño de la aldea global se resquebrajó. Los continentes están aislados por fronteras físicas, y en algunas zonas se ha perdido el conocimiento de la existencia de otras masas continentales, al resultar incomprensibles o inaccesibles las fuentes de conocimiento. La mayoría de las zonas se han adaptado, aunque han sido reducidas al barbarismo y a una nueva edad oscura. Los viajes son peligrosos, y sólo quien está preparado se aventura a recorrer carreteras que no han sido mantenidas en varias décadas. Sólo los más afortunados tienen vehículos o combustible para moverlos, vehículos que necesitan constantes y costosas reparaciones. La cultura ha evolucionado de manera imprevista, en algunas zonas derivando hacia una forma de vida tribal en comunión con la naturaleza, y en otras convirtiéndose en una pesadilla cyberpunk y post-industrial.
La Devastación es el nombre que ahora reciben las tierras de Europa, un conjunto de millares de territorios fragmentados, asolados por la radiación, la plaga y la escasez de agua. La vegetación es muy escasa, y las ciudades abandonadas son trampas mortales, evitadas con superstición por los habitantes de La Devastación, a las que sólo se arriesgan parias y locos ambiciosos que escarban entre las ruinas de la tecnología. El rasgo más característico de estas tierras es su crisol cultural, político y social. La Unión Europea se disolvió y las naciones que la componían se resquebrajaron. El europeo medio desconoce gran parte de su historia. Sabe que el mundo era distinto y la vida más fácil en el pasado, pero cada año esto se va convirtiendo más en una leyenda. Sabe que existió un gran imperio hacia el Oeste, más allá del mar, que ha desaparecido por completo. Que las tierras al Sur se han aislado del resto y las del Este estallaron. Y que al Norte, el frío letal avanza cada año.
El Por Qué: Cenizas Rojas
En el Siglo XXI de la vieja cronología, las necesidades energéticas de los países desarrollados se dispararon y la legislación medioambiental se convirtió en papel mojado. Nuevos procesos industriales, la degradación del medio ambiente y avances extraordinarios en telecomunicaciones, automatización e inteligencia artificial aislaron aún más a los ciudadanos del exterior, refugiándoles en la comodidad de sus casas. Las calles quedaron desiertas, y sólo los desposeídos, los inmigrantes y los descontentos, unidos en el Frente Pro-Natura, dejaron de ser parte del sistema, sobreviviendo con sus propios recursos, la delincuencia o la seguridad social (para los afortunados que vivían en Europa).
Las guerras comenzadas a principio de siglo por los Estados Unidos de América para controlar los recursos naturales del planeta se extendieron y aumentaron en frecuencia. Asia presentó una fuerte oposición, y la Unión Europea se fragmentó en la Federación Europea (compuesta por Inglaterra, España e Italia) que se convirtió en representante de los intereses estadounidenses. La ONU quedó expuesta como un fraude y una manera de legitimar los ataques americanos. Cuba y Centroamérica fueron anexionadas "por motivos de defensa". Sudamérica fue saboteada y su progreso fue frenado, para que quedara sometida al control estadounidense. Oriente Próximo fue esquilmado, al igual que África y la costa e islas del Océano Pacífico. Los países y zonas invadidas se convirtieron en anexiones y estrellas en la bandera estadounidense, que cambió su denominación a "Estados Unidos Mundiales" (United Worldwide States o UWS).
Los frecuentes ataques y sabotajes terroristas sobre territorio y enclaves de UWS por parte de la resistencia de las zonas ocupadas, el integrismo musulmán y el Frente Pro-Natura (nacido de los primitivos movimientos antiglobalización que se mezclaron con el ecologismo y el rechazo al aislamiento y la falta de relaciones interpersonales directas) obsesionaron a los sucesivos Presidentes con el control y la seguridad. Las libertades de los ciudadanos se suprimieron cuando las Constituciones dieron cabida a cláusulas de protección nacional y seguridad preventiva, primero en la UWS y después en el resto de países. La partitocracia se consolidó como forma de gobierno y aquellos elementos subversivos (cualquiera no integrado en la sociedad) fueron perseguidos y desplazados, obligados a concentrarse en Zonas de Seguridad. El resto de ciudadanos vivía desde sus pantallas de plasma y hologramas, atentos a las nuevas invenciones y al ocio programado.
Entonces llegó el virus. Se desconoce la causa, y se cree que fue un experimento de la UWS para librarse de los elementos subversivos, aunque algunos apuntan a un sabotaje militar. El nombre clave era Erynia; un virus transmitido por la sangre y la saliva que en unos días reducía al infectado a un ser rabioso y agresivo, y que producía la muerte a los pocas semanas. Erynia se enfocó en las Zonas de Seguridad que la policía precintó para que el virus no se extendiera. El Frente Pro-Natura consideró el virus y las reacciones de los gobiernos un ataque contra los que querían vivir libremente, y liberó un virus en la Red que destruyó las telecomunicaciones y la red neuronal de aquellos pocos que ya se habían instalado la novísima tecnología MindPlug. Los ciudadanos tuvieron que salir a las calles, imposibilitados para utilizar sus autómatas y comunicaciones. Y en las calles esperaba el virus.
El virus no supuso la aniquilación, pero produjo una peligrosa pandemia, que mantuvo en vilo a toda la humanidad y aceleró las tensiones sociopolíticas existentes. Cuando se empezaba a controlar, llegó la pesadilla: el primer acto terrorista nuclear en el corazón de la UWS, no a través de un misil o bomba dirigidos, sino por el sabotaje y explosión de varias centrales nucleares. Se responsabilizó de estas acciones a una facción subversiva del Frente Pro-Natura (argumentando que siempre se había opuesto a la energía nuclear), la Unión Europea, Asia y la resistencia de los países ocupados. La represalia y las réplicas fueron rápidas y ciega: una guerra nuclear a baja escala.
Las fuerzas militares de la UWS investigaban para conseguir una fuente de energía inagotable, y así acabar con cualquier dependencia energética. Estos experimentos se realizaron de manera paralela a la de la investigación de la fusión nuclear, sobre la que se tenían muchas dudas.
Los científicos descubrieron leves distorsiones de las leyes físicas en la Tierra y su correspondencia con el registro obtenido de otras distorsiones cerca de Saturno. Desarrollaron una tecnología para intensificar los efectos de esas distorsiones.
Esas distorsiones eran semejantes a la manera subjetiva que los seres vivos tienen de interpretar la realidad. En gran intensidad, estas distorsiones en la composición regular del cosmos podían alterar las leyes físicas. La existencia de la vida es un nexo entre una realidad física y otra psíquica, que provee del aliento vital que en un grado elevado se manifiesta como consciencia.
Algunos llaman a esta realidad psíquica el Caos, formado por fractales, unidad mínima de elementos de combinación infinita. Los científicos le dieron muchos otros nombres, y descubrieron que tenía un número infinito de dimensiones espaciales y carecía de una progresión linear del tiempo.
El Caos se extendió por la Tierra, fundiendo ambas realidades durante un corto espacio de tiempo que alteró la vida humana y la superficie del mundo. Durante este tiempo la tecnología falló, desprovista de sentido y de leyes físicas donde manejarse, aparecieron fenómenos inexplicables y seres de pesadilla de otras realidades y la climatología quedó alterada.
Después de este Colapso, las naciones se disolvieron debido a la imposibilidad de las comunicaciones y a tener muchas zonas contaminadas por Erynia o la radiación. Multitud de pequeños grupos sociales autárquicos tomaron la forma de tribus, bandas y clanes, y combatieron por los escasos recursos.
El Colapso dejó inhabitables la mayoría de las ciudades y creó un miedo supersticioso a la ciencia que había provocado el desastre. La religión se fortaleció hasta que comenzaron a aparecer los efectos secundarios de la inundación psíquica, y después cambió, como el resto del mundo. Muchos conocimientos se perdieron porque nadie se preocupó por ellos o sus poseedores no los transmitieron.
Un legado del Colapso fue la aparición de fenómenos extraños. Al principio incontrolables y escasos, y luego aumentando en número, algunos seres humanos desarrollaron un peligroso potencial que les apartó del resto de sus especie. Algunos recordaron las leyendas de los tiempos antiguos y los llamaron brujos y psíquicos. Han sido temidos, perseguidos y glorificados. Pero nadie ha comprendido qué son. Algunos seres humanos cambiaron hasta dejar de serlo; eran verdaderas abominaciones producto de los infectados por los restos de Erynia y alterados por las fuerzas extrañas. Otras cosas se quedaron tras el Colapso…
Ahora, el mundo se ha movido. Pero nadie sabe hacia dónde. Han pasado varias decenas de años y la vida es una lucha por los restos de un campo de batalla, con el miedo constante a que la destrucción se complete o a enfrentarse a fuerzas invisibles. Pero se han abierto nuevos retos, nuevos potenciales, y tal vez, una promesa de futuro para quienes consiguen sobrevivir. Éstos son los restos calcinados del viejo mundo, las Cenizas Rojas.
Nota: Si quieres saber cómo es la Vida Tras el Colapso, pincha en este enlace del documento que se encuentra en la sección Ayudas.